Dormir la Pluma


No se muy bien por donde empezar, mi cabeza está cada día un esquizo más aleatoria.

Lo paranoide me encierra a pesar de sonar a túnel fluido y xilofón.

Vivo con la angustia pendular. Hay en cada efecto un no-ser que se pregunta por la verdadera causa.

Desarmo como un relojero cada suceso, pero carcome el tenaz tic-tac mis abundantes terminaciones nerviosas.

Parásitos, gusanos, sí seguramente gusanos en mis terminaciones, en mi cerebro, por eso los surcos, por eso los poros como tuneles fluidos de la paranoia.

Pero no hago sentido, no encaja mi parecer con el sentido porque la influencia, porque algo, porque resulta, algo me falla en los músculos, seguro.

¿Qué es esta anatomía sellada sino una mortaja?

Ese, ese tic-tac descabellado y ridículo, ¡que lo callen! ¡que lo tengo metido bajo una piel que muerde! Que arde por los gusanos haciendo eco en las articulaciones, avanzando, por favor que alguien, que algo, que fallen.

Tic

Tac

Y en la bitonía,

en la bitonía se resolvía su único error, en el xilofón fluido se revelaba un tunel imprudentemente permisivo y de gusano

ahí,

dónde siempre y yo nunca, al borde de mi escritura y mi garabato,

un poro en la articulación de mi muñeca izquierda que poco a poco logro ensanchar

hasta dejar la paranoia sola, poblando un cuerpo inerte.

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