Tras Atlas

Eramos un par de Atlas con el asfalto, espaldados en condena.
Con la ropa rota, los hombros pelados, temblando porque el sol nos comía la frente.
Atlas no se banca los atardeceres, ni los juegos de ingenio.

- ¿En dónde estás parado? 
- En el jardín estelar. 
- Nada de manzanas, Atlas.

Una pena me dió.
Flotando suelto, con el peso de un mundo y sin hacer pie.

Comentarios

Entradas populares