María comió rápido

María comió rápido.
Nadie la apuraba: de esta forma uno saborea menos y su objetivo era evitar a toda costa la interacción entre el arroz que acababa de cocinar y sus papilas gustativas hipersensibles.
Cada vez que alguien visita su casa pasa lo mismo, ella termina confundiendo la sal con el azúcar, o el aceite con el detergente, y así.
Sus visitas suelen olvidarse que cada ingrediente en su cocina tiene un lugar único, intransferible y vital para el sabor de sus comidas.
Cata, por ejemplo, hizo de cenar anoche. Cata es como una bandada de pájaros, a donde vaya deja plumerío, viento y silencio. Qué silencio hay cuando se va Cata. Silencio y desorden.
Por lo que María pudo deducir hasta ahora, Cata dejó la pimienta en el lugar del ajo y el cacao en el lugar del perejil.
Su arroz con provenzal es un fracaso casi tan grande como su sonrisa.

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