Encono

Hoy me levanté exaltado
un cono de mi retina izquierda
gritaba:

"¡lo he visto!
¡lo he visto!
Acá estoy, ¿me escuchás?
mirame mirame"

(¿cómo se supone que vea
un cono de mi propia retina?)

"ningún otro cono lo ha visto
ni hablar de esos inútiles bastones
¡lo he visto!
¡lo he visto!"

y qué viste ruidoso cono?

"algo que no es ni rojo, ni azul, ni verde
una tensión que viene y se va
cuando no estoy viendo lo rojo, lo azul, lo verde
o sea, todo lo que existe"

primero me reí de la obviedad

después me dio ternura

por un momento quise contarle
que lo que había sentido no era más que mi pulso

que era parte de un organismo más complejo
y que ese organismo como muchos otros tenía un corazón

que el corazón bombeaba sangre y le hacía llegar
oxígeno y minerales
calor y agua

(cómo explicarle qué es lo transparente
a un cono de la retina izquierda?)

que recibía nutrientes y energía
por el mero hecho de ser parte de un cuerpo
no por lo bien que percibiera el rojo, el azul, el verde

quise decirle tantas cosas
tonto de mí

que los bastones parecían inútiles
pero que cumplían, igual que él, una función

que no era especial en lo absoluto
pero tan necesario como muchas otras células

que gracias

y ahí fue que decidí quedarme en silencio

porque en fin eramos conscientes uno del otro
(o uno del uno)
tanto como necesitábamos

y porque vaya a saber a quién despertaba
exaltado
gritando que lo había visto

lo había visto

al cono.

Comentarios

Entradas populares