Simultaneidad

Este mismísimo enunciado
no es mío
o al menos
no sólo mío.
Estoy sacándolo de millones de años
de inercia evolutiva.
Estoy continuando una curva con gracia.
La curva que tiene su origen
en el origen de todo
en las temperaturas
más allá de las temperaturas.
Viene desde la premateria
revolucionando electrones
en torno de vibrantes núcleos
en tensos y precisos aglomerados
de estados de consciencia
que se han fusionado
y hemos nombrado
"niveles de organización".
Porque sería intolerable reconocerlos
como niveles de sacrificio de la individualidad.
No.
Este enunciado no es mío.
Es la construcción residual de cientos de miles de años
de la contradicción fundamental de nuestras comunidades:
¿Cómo funcionar orgánicamente sin ser un organismo?
¿Cómo aumentar nuestro conocimiento sin agregar información al sistema?
¿Cómo ser originales sin ir al origen?
Es decir
¿Cómo ser parte plena de algo mayor y aun así ser protagonistas?
Nuestra historia es la de una tensión
entre la intuición de unidad
y el placer de la individualidad.
Y dejará de existir
en cuanto reconozcamos que el individuo
es la humanidad toda.
Pero este enunciado no es mío.
Ni es de alguien.
Es el primer enunciado de la humanidad.
El mismo que resuena en la memoria de los genes.
"Soy humanidad"

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