Génesis

Al principio no había nada.
Literalmente, eso era todo lo que había: la ausencia de la nada.
La ausencia de la nada tenía forma y allí los dioses, ausencias voluntarias de la nada, se paseaban, tenían no-lugares predilectos, infinitos dioses con infinitos no-lugares predilectos, infinitas formas (formas de la ausencia de la nada) por cada dios.
Los mapas se hicieron necesarios, hicieron entonces pequeñas maquetas del universo, para ello dieron utilidad a la ausencia de la nada: hicieron existencia.
Reprodujeron con ella el Gran Valle y las Leves Montañas, la Caverna Gutural, los Perceptores, las distantes Rompientes a la Nada.
Tuvieron el cuidado de darle a cada maqueta el mismo fundamento que el de la ausencia de la nada: la conciencia.
Y marcaron allí sus no-lugares, lug-nares, lunares, para recordarnos dónde encontrarlos cuando fuera necesario.

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