Tótem

En la cultura urbana no tenemos espíritus animales.

Para las culturas originarias, sin embargo, el espíritu guía, el tótem, solía ser una figura importante en la vida.

Por un lado era un animal-guía cuya naturaleza se correspondía con la personalidad del humano-guiado.

Por el otro, su equilibrio y plasticidad permanentes eran una utopía de interacción con el ambiente.

La mejor forma de sobrevivir en armonía con el medio era aprender de la sabiduría del tótem, de su ejemplo.

En la urbanidad actual no tenemos espíritus guía, pero me gusta creer que en un principio siguieron existiendo.

Que con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que la mejor forma de sobrevivir era la de una rata, la de un murciélago, la de una paloma, la de un gato gordo o la de un perro callejero.

Que si se era un siervo, un águila, un león o un elefante sólo nos esperaban las rejas y la dependencia.

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