Ferretería

Todas las ferreterías huelen igual.
Me gusta el olor a ferretería. Y me intriga.
Tengo que preguntarle a los mayores por el olor de las ferreterías de sus tiempos y a los extranjeros sobre el olor de las ferreterías en sus lugares de origen.
(¿y los supermercados? Es un misterio esa fragancia.)
...y la de los hospitales, los odontólogos, las concesionarias, los bancos... pero a diferencia de los hospitales, las concesionarias y los bancos, creo que el olor de las ferreterías (y las de los super también) no viene de algo en particular.
Es el conjunto y la proporción de las cosas en la ferretería lo que compone el olor a ferretería.
Podría haber, y quizás lo haya, un test de olor para que te habiliten la ferretería.
- Vaya y compre más tornillos, y fluido manchester, que así no pasa el test. Las cosas que hay que ver hoy en día.
- En mis tiempos el ferretero era lo que le daba el olor a ferretería.
(la ferretería es un lugar lleno de los cosos y cositos que se rompen en tu casa)
Capaz que es la proporción correcta de cosos y cositos.
Igual, pensando así por pensar, nuestra casa está llena de cosas que si se rompen tenemos que cambiar en la ferretería... o sea, se rompen, las compramos en la ferretería, las traemos a casa y las ponemos en su lugar... pim pam pum... ¡pero nuestra casa no huele a ferretería!
¿Cómo puede ser posible? ¿Se pierde el olor en el camino? Eso es más misterioso todavía.
(y sin embargo los galponcitos sí huelen a ferretería)
Mirá, que profundo, tal vez los edificios tengan el olor de lo que quieren ser.
Vos que bastardeás a tu casa porque tiene olor a fritanga: Te está gritando que quiere ser un diente libre.
Vos, que prendés uno de esos palitos de colores porque no te cabe el olor a pucho: Tu casa quiere ser un café con billar.
Vos, que le das al poett sin cuartel y no hay caso: Tu casa quiere ser una estación de tren.
Y no se queda ahí, si les coartamos sistemáticamente la identidad, ¿cómo no van a pedir ayuda?
Se rompen un poquito... un flotante, un cuerito... y así le mandan mensajes a una casa que ha sabido ser.
Exactamente, la ferretería.
La ferretería recibe los cueritos-mensaje, y les manda cueritos nuevos, pero el arreglo no importa, lo que importa es el olorcito que va en el arreglo.
Ese olorcito es el aliento de una casa que supo ser ferretería, diciéndole que no se rinda, que va a lograr ser un diente libre, un café, una estación.

Es lógico que nuestra casa no huela a ferretería, apenas recibe el aliento se lo guarda, y comienza a largar con mayor esmero el olor a fritanga.

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