Al filo del cuerpo

Los gusanos se excitan de solo saber tus ojos de poca piel en amasijo de venas.
Debo ser testigo de tu muerte para saciar la euforia desvalida de la psicología, cerrar el circo de la culpa como una boca llena de moscas.
Tu muerte es morder con esa boca cada ala, cada pata, cada pelo de estertor canceroso

            y tragar hasta el hueso la saliva asfixiante de la última histeria.

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