Fenics


Nada termina sino en la frontera de lo inmanejable. Cuando todo sea ahogo inútil allí estaré para respirar la entraña angustia. Imantado hacia el centro mismo de lo inconcluso, parece que vivir fuera regar preguntas, historias abiertas de barcos, arrecifes inmundos donde la espuma soy yo.
Tuvieron que pasar veinte años hasta encontrar una canción que contenga el insoportable abismo de una ventana.
En efecto estoy, hogareño como una cocina, cotidiano como el agua ordenada de la canilla, en sutil intento Zen de abortar mi existencia.

            Descubriría entonces mi incapacidad de la muerte como tal, en casi todos sus matices.

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