Cualvena Sastra
Me siento maldito por la inmensidad de lo inenarrable atándome la lengua a la ciénaga de lo mediocre.
¿Cómo explicar mi mundo? Si no le he puesto nombre a casi nada, si nada existe si no cambia y niega su ser.
Niego mi ser, luego existo. Tiemblo con la profundidad del suelo y no contengo la arcada.
Odio hasta el vómito a todos aquellos que me obligan a sentir en castellano de bigésimosegundaedicióndeldiccionariodelarealacademia.
Acrila milona hasta cribar etmola sus víceras nicóreas, improgeneables.
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