El Limbo
No hay construcciones en el Limbo. Todo está a punto de ser, pero inmóvil aguja vuelve eternidad las córneas.
Y al enfrentarnos a lo virgen de una conciencia sola –la última altega universal- nos damos en el paladar con la Real Patada… tras la sangre, tras unos cuantos dientes en nube de polvo, tras la boca destruida por la Inmensidad Negada, se revela la lengua intacta, como lengua nueva,
como único órgano vital de la libertad.
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